25 de enero de 2011

25. 01. 2011

Hace poco más de un siglo mis quince años rompieron con un primo postizo del amor, no fue una decisión premeditada, y puede que nunca haya hecho inventario de la parte que pude perder en el intento. Los telediarios anunciaron la gran catástrofe, dos anuncios después empezó Gran Hermano. Las madres lloraban y no sabían el por qué. Creyeron en falsos curanderos de algo parecido al alma.

Hubo quien no pudo con la presión y se arrodilló ante fusiles que jamás han existido. Se cubrieron de capas de acero inoxidable de las que nunca aprendieron a salir. Se atravesaron con sus propias balas y jamás les atropelló el tren de la oportunidad.

No hay comentarios: