26 de junio de 2011

Si me vendiera como cualquier artículo del tercer estante, siempre caducaría mañana. En el reverso dirían que evites tomarme en serio por las mañanas y que viene bien mezclarme con casi cualquier cosa. Que necesito música y madrugadas, que me quemo los hombros y la distancia entre mis pestañas mengua  cuatro veces cada 24 horas. El resto, puro devenir e improvisación.

Por si nunca te han contado como suena un timple.

25 de junio de 2011

"Voy a guiñarte un ojo y fumarme un piti de esos que te salvan la vida."

17.05.11 Cracovia


18 de junio de 2011

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Había una cámara enfocando a vete a saber qué, era parecida a aquella vieja Olympus que siempre se venía de fiesta hará un par de años. Será una soberana gilipollez, pero fue verla y pensar que ya no quedan fotos espontáneas.


10 de junio de 2011

El gran des-acierto del segundo cuatrimestre.

Ahora podrá no tener mucho sentido, pero los perros han ido dejando extrañas pistas por el camino. El primero, en el aeropuerto de una ciudad de Polonia a la que no me he presentado; me olisquea y ronda pretendiendo encontrar la magia que he dejado en casa. He decidido traer pocas cosas.

Para empezar, reencuentros con sol, muchísimo sol, castillos con leyendas de dragones, calles que invitan a perderse y gente perdiéndose. Olor a kebab en cada esquina, cervezas con grados por encima de mi media, plazas y lagos. Cracovia es una ciudad a la que me gustaría parecerme, el porqué son las sorpresas. El final, una especie de carnaval universitario del que se sale a gatas para terminar la maleta.


A mitad de camino espera Estambul, en su preciso tono turquesa,sus cachimbas humeantes, la  Mezquita Azul y Sofía asomándose en cada oportunidad que tienen. No creo que nadie se haya quejado todavía. Me huele a dulce, a cuero y a antiguo. Me sabe a tradición, a pollo con arroz y berenjena. Se siente como los adoquines bajo unas suelas que siempre tratan dar de más, y lo consiguen.


¿Por lo demás? A marchas rápidas sería como hacerse un puzzle y dormir sobre cuatro ruedas. BudaDanubioPest. Turismo nocturno en Bucarest. Dormir 20 horas seguidas en un tren. Visados. Bulgaria. Nestea de frutas del bosque. Macedonia, de cabo a rabo, por Skopje, el tabaco del mercado, el camino al lago y el puente milagroso que nos quiso acoger aquella mañana. Los siempre inoportunos revisores de tren. La costa de Montenegro. Dormirse al tiempo que das el pasaporte a un policía servio. Ciudadela de Kalemegdan y esa cafetería de Belgrado a la que me alegraré de no regresar. Acabar de leer un libro justo cuando frena el penúltimo tren. Milagros en Timisoara en forma de 74 Leys. Cluj Napoca, su habitación de hostal para mi sola y de desayuno, una mañana como guinda del pastel.


El último día es casi, casi un desdibujado hoy. Vuelve a rondarme un perro de patas paticortas que no me deja invitarle a una cerveza. Tampoco iba a correr tras él. Me deja con el culo de la segunda botella, recordando al gran tumulto de turistas en la entrada de aquel castillo que, espero, tampoco fuera para tanto.

Café de máquina para el final de un largo paseo, diría que el más importante que he hecho. Lo mejor de los viajes es esa extraña sensación de regresar distinta.



24 de mayo de 2011

Diarios de morbocicleta,

Encuentro una lista afónica de estúpidos misterios y tonterías sin compulsar. Hoy me pregunto por la espontánea sonrisa, mañana la duda será por qué los planetas dejaron de ser niños cuando se negaron a ponerse en fila. Dónde está el morbo cuando más lo necesito. Cuántas cervezas van a ser imprescindibles. Quiero saber a dónde me voy cuando empiezan las guerras sin que mis caballos corran, desbocados, tras causas perdidas. Para qué esas filas de hormigas blancas que, a trompicones, se precipitan amargamente por mi garganta ante el regocijo de unos pocos. Quién es el estúpido valiente que ha suicidado ese porro sin dejar que pierda la cabeza por un gran momento. A dónde iremos a parar y, justo antes de plantearme la (antepen)última pregunta, espero que en cualquier esquina aparezca el chino de los tres deseos dándole la vuelta al mundo sin dejar que nadie muera en el intento.

9 de mayo de 2011

09.05.2011

Hablaba de su padre, decía que nunca nadie le pillaba los chistes, pero su media sonrisa confirmaba que ella sí. También escondía un saco de secretos a voces, ultimamente ya conocía todo lo que le contaban, todo esto ha pasado antes por sus ojos. Para que funcionara trató de pesar, a su extraña manera, como siempre. Se me remueve la empatía al pensar que reconozco las paranoias que toman café en su azotea, la cercana distancia, las agradecidas sonrisas y el verde inconsciente.

Vuelvo a concursar por un zulo en el cielo, un recóndito rincón viciosamente tranquilo, no sé si alguna vez traté de aspirar a más. Me sentí incómoda en un banco de aquella ciudad en el extranjero, no importa el país, solo importa el suelo, su media altura me dice que pese a la forzada posición no me han desplumado en ninguna de las rondas. No puedo inventar demasiado, creo que había algo de una tortuga que no sabía cómo escaquearse de sus cartas y que el único as que quedaba en el montón ignoraba qué hacer con ella.


http://www.youtube.com/watch?v=qF6C_zZOrdE

6 de mayo de 2011

La tercera calle y media a la izquierda.

Hay un cuarto en el que aún no he dormido, tiene una de esas grandes ventanas que dan a un enjambre de edificios que, orgullosos, dan la espalda al emblemático gigante que perseguí con la mirada.

Hay un desconocido mes de agosto que se retrata desenfocado, una extraña tranquilidad turbada y muchísimas ganas de cambiar paredes. Se me revuelve una inquietud, un hueco para la guitarra y tantos ojos para ver lo que viene, que no me espero nada.