16 de junio de 2012

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Inventó un arquitecto que alzara cuatro paredes y terminó pintando el edificio entero. Casi al terminar se le desplomó en su nariz antes de decorar el tercer piso. El techo crujía y temblaban los tabiques, improvisó una estructura de consistencia y no tuvo tiempo de frustrarse por la ausencia de una escalera de emergencia. Me contaron las malas lenguas que antes de todo esto solo pensaba en ellas como medio de ascender. ¿A dónde? Yo tampoco lo sé.

Le fatigaba el polvo, lo asfixió. Daba pena ver rotas todas aquellas grandes ventanas orientadas al lila; aquella caída en forma de dominó, esas ganas, aquel estruendo chillando todo sin decirme nada, tapándose la boca con cemento y su olvidadizo dedo acusador.

Cuando sonaron las bocinas ya habían muerto tres gatos y los famélicos cuatro poetas del barrio. Acordó con una horda de barrenderos esquizofrénicos que limpiaran toda aquella sangre, todo aquel desconcierto. Plantó músicos en las farolas que terminaran de fusilar al silencio(...) Árboles al sur de la península que le dieran el oxígeno que no pudo encontrar en aquellos días.

Aún a día de hoy no he podido agradecerle que me regalara aquel fantástico espejo.

3 de febrero de 2012

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Vuelta a la era del tiempo libre sin cargo de conciencia.

20 de diciembre de 2011

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Tengo los nervios nerviosísimos, con las puntas abiertas y los huesos asomados a la ventana. Tengo frio y la sartén por el mango, un halo y tres coronas de espinas. Un dilema contra la pared, un no deber nada, unas impotentes ganas de morderte la oreja como aquel famoso boxeador que, siendo el más animal, también era el más millonario.

Tengo un mundo y mil maneras de desmoronarlo, de moverme y de doler. Me encanta esta música, diría que esta canción suena por mi y me deja sentirme viva. Bajadas las luces y encendido el fuego me encontré agusto con lo hecho, desde entonces no hizo falta saber de más.

4 de diciembre de 2011

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Espera. Te he visto con cara de creer que sé cómo manejar esto, a qué altura llevarlo, la música de fondo y el destino. Perdona, pero he perdido las ganas de salvar el mundo después de tanta misión reventada contra una piedra, perdona, lo siento, pero a veces creo que no puedo mover ninguno de mis esfuerzos.
Acúsame del arrancar de la ropa, del conflicto, del latido de su recuerdo; -yo aquí sigo, intentando que no hablen por mi los míos-. Pienso en contarle una historia a tu oído, rascarle un escalofrío a un vértice de tu costado, recordar algo que termine bien y follarme a una versión de esta historia que no quiera ni hielo, ni muertes literarias, ni cambiar la canción.

25 de noviembre de 2011

Intervenciones.



"Nos hemos divertido mucho, pero la fiesta ha terminado. La literatura, en cambio, continúa. Atraviesa periodos huecos, pero después resurge."


Michel Houellebecq.

17 de noviembre de 2011

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Vamos a firmar contratos de buenos propósitos, a tirarnos al rio.. a estamparnos contra la piedra. A pensar sí y abrir de una vez la puerta. Vamos a cagarla, a saltarnos las normas de camino a tu puerta y callarte la boca.

Estallada la burbuja sólo quedó el esfuerzo de cuidar la vela, pueden suicidarse una a una las estrellas antes de que se apague. Menguó en una laguna a modo de oasis en mitad del desconcierto, se congeló, volvió del inframundo, subió el ascensor y está sentada a la derecha de lo que quiera venir. Siempre todopoderoso, por supuesto.

9 de noviembre de 2011

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..diría que suena parecido a esto.

13 de octubre de 2011

1.2

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Si digo que quiero aprender a tocar el saxo nadie me tomará en serio, pero yo sí,..lo justo y necesario, pero sí.

8 de octubre de 2011

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Es como si todas se pasaran a intentarlo. Nadie debería ser capaz de obligarla a querer y, de serlo, no creo que pudiera servir de nada. Su rol es divagar, lamerte la mano y huir acto seguido. Saltará de lado a lado en busca de su madriguera favorita, debajo del sofá, donde nadie pueda alcanzarla. 

Me parece inaudito que a un ser tan pequeño, egoísta y con los ojos pintados de negro le resulte tan sencillo verme y dibujarme una precisa cara de estúpida.

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Vamos a bailar ésta, la de la tentación cercana y palpitante, de ella, de morderte a ti. Vamos a evitar dilatar ojos verdes de envidia, no debería ser tan sencillo, pero de hecho lo parece. Podríamos tropezarnos con cualquiera de las casualidades que se paran en las esquinas, algunas se plantan y hacen que no están por allí; otras se meten por callejones estrechos en su esfuerzo al perserguirnos. Los domingos están hasta la bandera de esquinazos y pequeñas cosas, cuesta creerlo, pero a veces pienso que a todos debería gustarnos los domingos.

5 de octubre de 2011

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Un olor a verde, un autocontrol con pintas de tener un dilema,un sacacorchos, por la cara, un puto sacacorchos. Un punzón capaz de ponerse capuchón y no puntear una eterna moraleja. Un grifo en sequía de un poco de esa sangre que tanto sueles hervir y tiendes a buscar. Un muro, no hay nada mejor que que ese muro,(..). Tengo ganas de pintarlo del primer color que se me pase por la cabeza.

25 de septiembre de 2011

Obaba


"- ¿Qué hay que hacer cuando alguien a quien quieres no contesta a las cartas?
- Esperar
- ¿Esperar a qué?
- A que te olvides de esperarlas
- ¿Y qué haces si no lo olvidas?
- Seguir esperando."

19 de septiembre de 2011

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Hace un par de meses la gravedad ayudó a hacer añicos aquella taza azul de Port Aventura, me acompañaba en cada desayuno de mesa redonda antes del instituto. Por aquella época desayunaba e iba a clase, cumplía horarios a rajatabla y ahogaba la frustración y el sin sentido bajo el techo de un pabellón que podría conocerme mejor que yo. Había una porteria que ya no dice nada, en realidad era igual a las mil cuatrocientas restantes que todos hemos visto, pero ésa era especial por el simple hecho de ser tan mía. Tan solo eran tres palos de metal a rayas rojas y blancas, pero para mis ojos era el perfecto escenario para el revés; empezar demostrando que estaba alli y terminar haciendo gritar a la grada, las típicas cosas de las que solo me doy cuenta cuando no tengo nada que demostrar. Recuerdo dar un golpe al larguero cada vez que me plantaba debajo de ella. Solía amontonar ridículos y medallas en la misma esquina y, con el tiempo, supe guardarlos en el mismo saco.

Ahora podría perdonar que destrozaran mi taza favorita. Me gusta, pero creo que todavía no nos une nada. Podría perdonar que me hiciera perder un tren importante, hay cosas a las que vengo acostumbrada de fábrica. Te perdonaré que te lleves mis llaves y tenga que buscarme la vida de 03:00 a 10:00 de la mañana,.. pero no me atreveré a perdonar nada de esto en el momento que me hagas parecer aburrida, negligente o el último mono de la fila.

Nadie muere de envidia, pero puedes seguir intentándolo. No paso limpia al siguiente curso y este año tampoco terminaré la carrera, lo de dentro no da para más.

12 de septiembre de 2011

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Son los pequeños detalles los que quieren que te quedes hasta que lo cotidiano consiga ser interiorizado. Creía tener una de esas estúpidas frases prefabricadas cuando cerrara la puerta, no esperaba menos de mi misma después de 4 años. No se trata de las paredes, de las vistas desde la ventana, el correpasillos o las madrugadas; se trata de cómo entras y cómo sales de ella.

Me acordaré de esto como el instante en el que, espontáneamente, cuatro altas paredes cometieron el acierto de levantarse. Nadie nos ha preparado para esto, por eso creo que va a salir bien. Me voy a dejar ver, para que se me imagine. Diferénciame del resto cuando sea necesario.

 


24 de julio de 2011

Tres y siete doceavos. Creo. No lo sé. No me acuerdo.



Tú y yo ya nos hemos despedido antes.
Voy a descorchar un poco de aquel añejo caos de los finales.

Hubo una frase que nunca..

13 de julio de 2011

Estamos teniendo la mejor época de nuestra vida, vamos a continuar bailándola, metiéndola en el baño, haciéndole un nudo y refrescándola con hielo. Nos maquillaremos la cabeza con sombras verdes y nos vestiremos de rinocerontes entre ovejas, no quedan ojos para lobos. Si lo hacemos bien, no quedará ni una sola valla que saltar y los sonámbulos tendrán que matarnos o subirnos a un siempre desmerecido pedestal.



12 de julio de 2011

Yoideces de la vida.

Yo un día 20. Yo midiendo 1 metro. Yo mudándome. Yo y muebles de madera. Dani y yo. Las cajas rojas y nosotros. Yo y las galletas chiquilín. Yo y los seres de la vida. Yo y el colegio. Yo y las tardes. Yo y el balonmano. Yo cambiándote el nombe. Yo y el instituto. Yo y las motos. Yo y el caos. Yo y la selección. Yo con el amarillo. Yo y BARlencia. Ella y yo.Yo. Yo en Madrid. Yo entrando en la 425. Yo en noches que, al menos para 4, son leyenda. Ellas y yo. Yo fuera. Yo a cámara rápida. Yo en un piso. Yo a punto de escribir más.

26 de junio de 2011

Si me vendiera como cualquier artículo del tercer estante, siempre caducaría mañana. En el reverso dirían que evites tomarme en serio por las mañanas y que viene bien mezclarme con casi cualquier cosa. Que necesito música y madrugadas, que me quemo los hombros y la distancia entre mis pestañas mengua  cuatro veces cada 24 horas. El resto, puro devenir e improvisación.

Por si nunca te han contado como suena un timple.